
Qué será que cuando me dicen amor, cariño, te quiero
ya no siento la sangre recorriéndome, llenando mi panza
quitándome el aliento, viviendo más intenso,
viviendo un poco menos.
Perdonen los inocente…
toda la culpa es de él.. de él y de él…
pero a él.. si a él no le echen la culpa.








Perate nomás, que ya llegará quien no va a necesitar de decirte eso para que sepás que esta vez es cierto.
Saludos
Victor
a veces, perdemos la fe y nos volvemos indolentes… pero –quiero creer– que eso tiene fin, y ojalá no tan tarde y si más temprano, alguien aparezca y nos quite esta venda.
Un abrazo!