La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve
no me sirve tan mansa
la esperanza
Mario Benedetti
Tan bonito hubiese sido que alimentaras diariamente a la musa
con un menú de palabras frescas, nutritivas y amadas.
Tan sencillo y tan ajeno a ud a la vez.
Ahora, lejana y sentada en una esquina te mira de lejos y se resigna a que otra tome su lugar.
Otra que no necesita de palabras generosa en vocales, no necesita calidez.
Que se entrega de lleno por unas cuantas propinas que le deja la rutina.
Que no sabe de busquedas especiales, ni oficios sentimentales.
Y ya decidió que hacer.
Que bonito hubiese sido…








