Los amorosos de Jaime Sabines

Este es uno de los poe­mas que puedo leerlo… sin cansarme. Siem­pre le encuen­tro otro saborcito escon­dido. Un nuevo sig­nifi­cado, un nuevo sim­bolo. De mi poeta favorito.

Memo: Hace tan­tos años leí este poema.… porque vos me lo comen­taste. Te acordás? Y aun cuando perdi­mos con­tacto.. algunos años… el poema me siguio acompañando.

Espero que a finales de año, ya es hora, ven­gas de nuevo a El Sal­vador. Sería tan grato verte jovencito. Vs solo lla­mame y vemos donde nos apunta la nariz!

Los amorosos callan.
El amor es el silen­cio más fino,
el más tem­bloroso, el más inso­portable.

Los amorosos bus­can,
los amorosos son los que aban­do­nan,
son los que cam­bian, los que olvi­dan.
Su corazón les dice que nunca han de encon­trar,
no encuen­tran, bus­can.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregán­dose, dán­dose a cada rato,
llo­rando porque no sal­van al amor.
Les pre­ocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siem­pre se están yendo,
siem­pre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encon­trar.
El amor es la prór­roga per­petua,
siem­pre el paso sigu­iente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insa­cia­bles,
los que siem­pre “¡qué bueno!” han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen ser­pi­entes en lugar de bra­zos.
Las venas del cuello se les hin­chan
tam­bién como ser­pi­entes para asfix­i­ar­los.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duer­men se los comen los gusanos.

En la obscuri­dad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuen­tran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
tem­blorosos, ham­bri­en­tos,
a cazar fan­tas­mas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a per­pe­tu­idad, verídica­mente,
de las que creen en el amor como en una lám­para de inagotable aceite.

Los amorosos jue­gan a coger el agua,
a tat­uar el humo, a no irse.
Jue­gan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de res­ig­narse.
Dicen que nadie ha de res­ig­narse.
Los amorosos se avergüen­zan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra cos­tilla,
la muerte les fer­menta detrás de los ojos,
y ellos cam­i­nan, llo­ran hasta la madru­gada
en que trenes y gal­los se despi­den dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duer­men con la mano en el sexo, com­placidas,
a arroyos de agua tierna y a coci­nas.
Los amorosos se ponen a can­tar entre labios
una can­ción no apren­dida
Y se van llo­rando, llo­rando
la her­mosa vida.

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About Mishita

Idea-rea(y sobre todo)lista... "Amorosa"... Apasionada... sensible...vanidosa...algo excéntrica...con unas cuantas personalidades diferentes viviendo dentro de mí... Nada serio... Y con un toque de delicioso humor negro!
Categorized: poetisa

One comment on “Los amorosos de Jaime Sabines

  1. este poema lo lei hasta hace muy poco tiempo, me lo dedi­caron porque “dicen” me iden­ti­fico con el. por mi parte si me gusto mucho y como tu poco a poco le encon­trare mas sig­nifi­cado (s).
    salu­dos de tu amigo outcome

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