No estas sola…
Esa frase me lleno el alma.
Gracias por esos 50 minutos de palabras confortantes,
gracias por ayudarme a pensar,
por abrir mis ojos y limpiar mis lagrimas,
por ser la calma y la conciencia que me falta en ese momento de tormenta,
por devolverme la razón,
por amarme con esa paciencia y esa ternura,
por darme esperanza,
por desvelarte conmigo,
por ser la amiga que no renuncia,
por que el hecho de que me ayudes a entenderlo y comprenderlo
significa mucho considerando los hechos.
Gracias Anamaría, por que no estoy sola.












Gracias Anamaria por ser quien sos y haberte aparecido en el sendero que camino