
Ando con un escalofrío ingrato que me acompaña desde hace algún tiempo:
semanas escala mi espalda…
días pasa por mi estomago, dejándome paralizada
y horas en las que de tanto trepar se me hace un nudo en la garganta.
Anda con la “sensación” inmensa de la ansiedad en forma de luna llena
que la acompaña de forma cerrada por toda mi conciencia.
Ando queriendo encontrar culpables, cortando cabezas
y necesitando saber quién liberó a la bruja de la hoguera.
La muy desgraciada me sigue a todos lados repitiéndome:
“Es tu culpa, por eso no llegan”
Vengo caminando con los ojos entreabiertos,
matando estrellas,
soñando la vida y creando mil insulsas respuestas;
repitiéndome a mi misma que esta soledad no es normal
y que si sigo así será formadora de mi tristeza.
Ando con imágenes mentales tan fuertes que me recorren la piel
haciendo efecto en cada poro y contrayéndome hasta las piernas
En las noches mis brazos me quieren hacer olvidar
las mañaneras, los almuerzos y los “nunca llegan”.
Me recorren dentro tristezas, alegrías, soledad, vida y muchas lunas maltrechas.







