<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mishita&#039;s Blog: &#187; Salido de papeles brillantes</title>
	<atom:link href="http://mishita.com/tag/salido-de-papeles-brillantes/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://mishita.com</link>
	<description>A link to home</description>
	<lastBuildDate>Mon, 16 Aug 2010 17:10:02 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>Diario de un sueño –día 3–</title>
		<link>http://mishita.com/diario-de-un-sueno-dia-3</link>
		<comments>http://mishita.com/diario-de-un-sueno-dia-3#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 21:08:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mishita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diario de un sueño]]></category>
		<category><![CDATA[Quejas sin pensar]]></category>
		<category><![CDATA[Venciendo Miedos]]></category>
		<category><![CDATA[Callcentreando por un sueño]]></category>
		<category><![CDATA[i'll be fine]]></category>
		<category><![CDATA[Salido de papeles brillantes]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mishita.com/?p=469</guid>
		<description><![CDATA[Anoche tuve un sueño: Fui testigo presencial de una revolución. Fue una cosa rarisima. Era una niña de 12 años en plena revolución de cierto país en los años 1920. Sin embargo sabía que esa niña de cabello largo, castaño claro y ojos tristes, no era yo, fue como si mi espíritu se metiera en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><span style="color: #ff0000;"><img class="alignleft size-full wp-image-479" title="En busqueda de mi libertad y autodesarrollo" src="http://mishita.com/wp-content/uploads/2009/07/imagen-181.png" alt="En busqueda de mi libertad y autodesarrollo" width="429" height="523" /><br />
</span></p>
<p>Anoche tuve un sueño:</p>
<p>Fui testigo presencial de una revolución. Fue una cosa rarisima. Era una niña de 12 años en plena revolución de cierto país en los años 1920. Sin embargo sabía que esa niña de cabello largo, castaño claro y ojos tristes, no era yo, fue como si mi espíritu se metiera en ese cuerpo para contarme una historia… en la que viviría y sentiría toda esa angustia que vivió la niña. Como cuando intentan darte una lección de vida.  Presencié como mataban a mis papás y a toda mi familia, a los papás de mis amigos. Y como todos los niños, únicos sobrevivientes, huíamos del centro de la ciudad. Llegábamos a unas puertas enormes. Una construcción vieja hecha de piedra maciza, que parecía haber sido tallada  a mano arco por arco, enrejada con acero y una malla metálica muy fina hecha hace algunos meses para que nadie pudiese salir, para que nadie dijese todos los horrores que se estaban viviendo dentro.</p>
<p>En medio de toda la desesperación y persecución comenzaba a decirles a todos mis amigos cómo y dónde empujar para poder abrir un pequeño agujerito para escapar. Era obvio si continuábamos dentro de esa ciudad, el encierro no nos traería nada bueno… los siguientes en morir éramos nosotros. La otra preocupación principal: que no se dieran cuenta que algunos habíamos logrado huir.. porque nos comenzarían a perseguir afuera de la ciudad y nunca tendríamos paz. Algunos que lograron salir por ese agujero se quedaron esperando o regresaron del lado de la ciudad porque sus hermanos o familiares menores no consiguieron escapar.</p>
<p>Esta niña en la que yo me había metido, logró salir como pudo… intentó ayudar a alguien más que se quedaba estancado, como espantado. El ver que los militares se acercaban cada vez más finalmente se escabulló sin mirara atrás. Corrió por grandes pasillos, en medio de las sombras, con mucho cuidado hasta que logró salir de la construcción. Se encontró con un mundo diferente. Había tranquilidad… las personas sonreían y me miraban con preocupación. Se fijaban en mi ropa sucia, un vestido blanco que se había ido deshaciendo mientras me escapaba del lugar. Yo les decía –que no escuchan las bombas?, ¿qué no escuchan todo ese relajo que hay dentro de la ciudad?- ellos me sonreían y me decían no hay nada que escuchar.</p>
<p><span id="more-469"></span></p>
<p>En ese momento  fue cuando lo vi. Era un hombre que 35 años, con barba en todo su rostro, alto y un poco gordo. Tenia su expresión preocupada, como si supiera que pasaba. Comenzó a correr por todas las casas, tocando las puertas… diciéndoles que era hora de salir del encierro, era hora de ayudar, algunos salían y comenzaban a combatir los disparos que venían de aquella ciudad de donde yo me había escapado. Otros  que parecían ya venir acompañándolo desde antes le hacían un circulo para escoltarlo.  Fue  entonces,  mientras él corría cuando nos miramos fijamente. Un disparo rozó su espalda y al sentir el ardor molesto y caliente, supe que con esa mirada me había metido en él. Había cambiado de personaje.</p>
<p>La niña se quedó tras un árbol viendo como la revolución comenzaba a ser evidente para los turistas que visitaban los alrededores de aquella ciudad donde habían muerto sus padres. Ahora yo era ese marchaba por todos los lugares tocando puertas, regresando disparos, salvando a los niños de los militares y tratando de cambiar todos los horrores que pasaban.<br />
En un momento de esa carrera llegué a ese lugar donde estaban los niños hechos puños desesperados por querer salir. Otro disparo rozó mi cabeza, mientras jalaba de los hombros a un niño, me estaba desangrando. Me dolía demasiado pero la adrenalina me hacía seguir. Decidí buscar donde esconderme para recuperarme. Miré una casa que había sido convertida en una tienda de antigüedades,  que aún estaba abierto justo enfrente de dónde estaba.</p>
<p>Corrí nuevamente, me di cuenta que de los hombres que me acompañaban solo quedaba uno y era el que en ese momento  caía muerto a mitad de la calle. Otro disparo se escuchó y fue el que finalmente recibí yo –ahora sí caeré muerto– pensé. Atrás de la oreja tenía un agujero y milagrosamente seguía viva.<br />
Logré llegar a esa casa. Intenté cerrar el portón que aún conservaba y cuando casi lo cerraba llegaba otro hombre a decirme que me saliera. Era el dueño de ahí. Me reclamaba que lo metería en problemas, que era mi apuro que yo tenía que fungir como presidente pero que no sería en su casa. Que mis sobrinos corrían peligro –Vete de aquí– me gritaba rabioso. Fue cuando supe que ese hombre era mi hermano. Me reclamaba que no había aceptado mi cargo de presidente cuando era tiempo y que esa era tooda mi responsabilidad. Que la guerra que se vivía tenía que aprender a sortearla yo solo. Y que si no podía debía de morir. Pero no adentro de su casa. Finalmente logré cerrar la puerta e intenté dialogar con él.</p>
<p>Sentía la sangre tibia resbalando por mi nuca… el cansancio estaba haciendo efecto. Me tocaba constantemente la herida para saber cómo estaba, si era grande o no, si tenia la bala o lo que fuese. Tenía curiosidad. Era fatalista. Pensaba que pronto ya no podría correr más porque había perdido demasiada sangre. No sabía que hacer. De un momento a otro los militares llegarían por mi. Podrían poner una bomba y terminar con todo. Ya sabían que había regresado que ahora sí quería lucha y que estaba dispuesto a llegar hasta lo ultimo para cambiar.</p>
<p>Le decía a mi hermano, un cuarentón con el seño fruncido casi permanentemente y arrugas muy pronunciadas, vestido de traje de pingüino, que estaba arrepentido de lo que había hecho. Que el miedo me había paralizado y por eso regresaba a ese lugar.  Que sabía que si me enfrentaba a toda la represión iba a terminar muerto, pero que después de recapacitarlo era peor morir sin una causa, morir sabiendo que no te atreviste a ser ese cambio que tanto se necesitaba. Los disparos comenzaron a entrar por la casa. Estaba dispuesto a salir, una señora de edad avanzaba salió de la cocina de la casa. –Si sales de esta casa me voy contigo– me dijo. Era mi mamá.  Mi hermano no nos dejó salir. Me pidió me fuera a una habitación que estaba en medio, donde no llegarían las balas. Llegué al lugar, me escondí nuevamente en las sombras.. esperando pasara todo el revuelo de afuera, recuperarme y nuevamente luchar.</p>
<p>Volví a tocarme la herida. Ya tenía una costra, pero no dejaba de sangrar lo suficiente. Comencé a sentirme mareado. Encendí la luz que finalmente ya no pude apagar. Botaron la puerta… entraron por mi. Mi hermano me había entregado. Pusieron sus armas encima de mi cabeza y me ejecutaron. Sentí toda la cabeza caliente. Mi cuerpo ardía, las ultimas gotas de adrenalina me recorrían. Suspiré… cerré los ojos y pensé: así se siente la muerte entonces.</p>
<p>Fue cuando salí de ese cuerpo y lo mire desde afuera. Era nuevamente una testigo invisible. Nadie supo que no era él el que estaba en ese momento. Que era yo quien había tomado prestado una parte de la historia, de SU historia. La más importante y decisiva. Quizá de alguna forma tengo que aprender de estos dos personajes que posiblemente solo existieron en mi subconsciente…<br />
En mis ganas de buscar la libertad y mi propia independencia</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mishita.com/diario-de-un-sueno-dia-3/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El teatro Inherente</title>
		<link>http://mishita.com/teatro-cuasi-inherente</link>
		<comments>http://mishita.com/teatro-cuasi-inherente#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 May 2009 14:47:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mishita</dc:creator>
				<category><![CDATA[Photoshop]]></category>
		<category><![CDATA[poetisa]]></category>
		<category><![CDATA[Escrito a mano]]></category>
		<category><![CDATA[Salido de papeles brillantes]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://mishita.com/?p=279</guid>
		<description><![CDATA[El silencio al que inundo… a veces con lagrimas, a veces con canciones tristes, Roban luz de estrellas, arduamente cultivadas en mis ojos. Intento guardar mis quejidos y pujidos, que desean salir como una cascada dolorosa hacia la realidad. El viento sopla suavemente para mì, como queriendo ayudarme a respirar, en aquellos momentos en que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-314" title="Nací para ser estrella de mi vida" src="http://mishita.com/wp-content/uploads/2009/05/imagen-5.png" alt="Nací para ser estrella de mi vida" width="580" height="435" /></p>
<p style="text-align: center;">
<p>El silencio al que inundo…<br />
a veces con lagrimas, a veces con canciones tristes,<br />
Roban luz de estrellas, arduamente cultivadas en mis ojos.</p>
<p>Intento guardar mis quejidos y pujidos,<br />
que desean salir como una cascada dolorosa<br />
hacia la realidad.</p>
<p>El viento sopla suavemente para mì,<br />
como queriendo ayudarme a respirar,<br />
en aquellos momentos en que las cascadas de dolor<br />
arremeten contra mi dique de emergencias<br />
–Sonrisas forzadas e incrédulo optimismo–</p>
<p><span id="more-279"></span></p>
<p>Los gritos y dolores de infancias que no me pertenecen,<br />
parecen querer representarse ciclicamente…<br />
en un teatro maldito que me cansa cada vez más</p>
<p>Éste teatro  me pide a gritos maltrechos<br />
que entienda sus traumas, use sus viejos zapatos</p>
<p>y sea la protagonista que siempre quiso<br />
aquel malévolo director,<br />
ordenado por la mala suerte de su destino que no logró  ni logrará ser.</p>
<p>–Madurá y crecé– me grita constantemente.<br />
Madurar en las representaciones de la ‘externa’,<br />
suena a un sonsonete que representa un “integraté a la realidad”.<br />
Sacrificá amores, expresiones, tragicomedias.<br />
Sacrificá vida. Sacrificá lo que eres y te has ganado…<br />
para ser algo que nunca le agradará el productor a cargo.</p>
<p>Les comento a algunos el odio al arquetipo<br />
que solo me recuerda a mis viejos zapatos ortopédicos<br />
que usé para caminar bien.<br />
–Rígidos para mi bien-, susurran voces en mi cabeza.</p>
<p>Yo le digo:<br />
Gritále a él, pegále a él.<br />
Repetí en negativo tu infancia redonda.<br />
Recordá lo mucho que odiabas a tu heroina villana.<br />
Pero no querás repetirlo acá.</p>
<p>No puedo seguir representando papeles que no quiero.<br />
Ni doctora de corazones rotos, Ni enfermera cuidando viejas heridas.<br />
Nací para estrella comprometida con sentimientos y vida.<br />
Poeta eperimental.<br />
Bailarina en noches estrelladas, lunas enormes, tan llenas de endorfinas<br />
en las qe felizmente soy:<br />
la protagonista, guionista, productora y publico universal.</p>
<p style="text-align: left;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://mishita.com/teatro-cuasi-inherente/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
<enclosure url="http://www.fileden.com/files/2008/3/13/1811482/Teatro%20Inherente.mp3" length="2981429" type="audio/mpeg" />
		</item>
	</channel>
</rss>
<!-- WP Super Cache is installed but broken. The path to wp-cache-phase1.php in wp-content/advanced-cache.php must be fixed! -->